La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a demostrar su afinidad con los sectores más conservadores y nacionalistas, esta vez con una declaración que equipara la conquista española de América con una labor de 'civilización'. Sin embargo, lo cierto es que esta 'civilización' se impuso a sangre y fuego, arrasando culturas indígenas y dejando un legado de dolor y sufrimiento.
La hipocresía de Ayuso
Ayuso se refirió a los conquistadores españoles como 'los de la cruz', pero parece olvidar que la cruz también es un símbolo de fe y tolerancia. Sin embargo, su partido y ella misma han sido incapaces de condenar la violencia y el autoritarismo de Israel en Jerusalén, ciudad que se ha convertido en un escenario de tensión y conflicto.
La violencia en Jerusalén
En plena Semana Santa, el gobierno israelí impidió al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pizzaballa, acceder a la iglesia del Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados del cristianismo. Esta acción no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una política de tensión y violencia contra los palestinos y los cristianos en la ciudad.
El respeto a lo sagrado
Aunque no soy una persona religiosa, tengo un profundo respeto por lo sagrado y por los lugares y momentos en los que las personas se recogen en oración. La libertad de culto y la tolerancia son fundamentales en una sociedad democrática, y es precisamente esta tolerancia la que Israel está vulnerando con su política en Jerusalén.





