Durante mi activismo estudiantil, Andalucía era un bastión del Partido Socialista. El PSOE tenía un control impresionante en casi todas las instituciones de la región. Mi experiencia personal fue que la asociación que fundé enfrentaba obstáculos con un rectorado socialista que no confiaba en nosotros. No éramos de ningún partido, pero éramos heterodoxos y competíamos con la sección juvenil del PSOE.

El cambio en la política andaluza

A diferencia de mi itinerario habitual, me radicalicé con la edad. Pasé de ser un republicano progresista moderado a un militante de Izquierda Unida y luego del Partido Comunista. Mi militancia se desarrolló en un pequeño municipio de Málaga donde el PP y PSOE habían formado una gran coalición para gobernar el ayuntamiento. Seguía comprobando el poder del PSOE en Andalucía, pero notaba que su desgaste estaba empezando.

La evolución de la sociedad andaluza

En aquellos años de principios del siglo XXI, los cambios socioeconómicos profundos estaban reconfigurando las bases materiales de la sociedad. La progresiva neoliberalización de la economía había alterado la estructura de clases, debilitando los vínculos tradicionales entre sectores populares y el PSOE. El PP había demostrado una mayor capacidad de adaptación estratégica, construyendo un discurso y liderazgos que encajaban mejor con la Andalucía existente.

El papel de Moreno Bonilla en Andalucía