En el siglo XV, la protección de comunidades religiosas en territorios lejanos dependía de decisiones tomadas en despachos alejados. La situación de los cristianos en Tierra Santa era precaria, con gobernantes que podían cerrar iglesias o limitar actividades según el clima político. Esto llevó a una misión concreta para resolver un problema inmediato y evitar represalias anunciadas.
La Misión Diplomática
Un embajador logró aliviar las restricciones sobre comunidades cristianas tras negociar con el sultán de Egipto. Pedro Mártir de Anglería llegó a Alejandría el 23 de diciembre de 1501 y consiguió una audiencia el 6 de febrero de 1502 tras insistir durante semanas. En ese encuentro, pidió que se mantuviera la protección que antes habían tenido los cristianos en Tierra Santa.
El Viaje a las Pirámides
La misión que llevó a Anglería hasta Egipto tenía un objetivo definido: evitar una escalada tras la conquista de Granada en 1492 y las conversiones forzosas que habían generado tensión con el sultán mameluco. El enviado debía explicar que los musulmanes en la península habían sido tratados como rebeldes y que no se les había obligado a abandonar su fe. Tras asegurar la negociación, el embajador dirigió su atención a otro asunto que le interesaba de forma personal.
Descubrimientos en las Pirámides
Ordenó a sus servidores que entrasen en el interior de una de las pirámides por una abertura situada en la quinta hilera de piedra. Descendieron por un pasadizo inclinado, estrecho y resbaladizo, donde tuvieron que avanzar agachados o de rodillas mientras portaban teas y pedernal. Al final del recorrido encontraron una cámara de unos doce pasos con dos espacios interiores añadidos.





