La ciudad de Gandía alberga una de las tradiciones más singulares de la Semana Santa en España. La cofradía de la Santa Cena Viviente, única en todo el país, lleva 50 años desfilando con personas reales sobre un paso. Esta rareza, que nació en el barrio de Santa Anna, se ha convertido en un referente cultural y religioso.

Orígenes de una Tradición Única

La historia de la cofradía se remonta a 1976, cuando un grupo de vecinos, impulsados por el padre jesuita César Navarrete, organizaron un Vía Crucis Viviente hacia la ermita de Santa Anna. Un año después, se fundó la cofradía, que se unió a la Junta Mayor de Hermandades de Gandía. La idea de representar la Última Cena con personas reales surgió de la necesidad, ya que encargar 13 esculturas resultaba demasiado costoso.

La Representación de la Última Cena

La cofradía ha mantenido su protocolo intacto desde sus orígenes. Los apóstoles permanecen estáticos, mientras que Cristo se mueve para ofrecer el pan y el vino en el cáliz. Los cofrades se toman esta representación como una penitencia, ya que deben permanecer quietos durante más de una hora. El actual hermano mayor, Jordi Pérez, destaca que tradicionalmente han sido personajes que han pasado de padres a hijos.

Evolución y Cambios

A lo largo de los años, la cofradía ha experimentado algunos cambios. La carpintería de Mario Melo elaboró el trono-anda, la mesa y los taburetes, que se restauraron en el 25 aniversario. También se han cambiado las columnas ornamentadas con flores por faroles. Además, la comida de la cena, que inicialmente era real, se ha sustituido por comida simulada debido al cambio climático.