La reconocida escultora Ángela, figura destacada del arte español en los años 70, ha decidido donar su obra a museos que puedan apreciar y cuidar su legado. A sus 83 años, busca un nuevo propósito en la vida después de años de fama y retiro voluntario. Su arte, caracterizado por su sensualidad y erotismo, la ha llevado a ser considerada 'fatalmente escultora'.

La vida y obra de Ángela

Ángela se inició en el mundo del arte en Londres, donde estudió en una escuela de arte y descubrió su pasión por la cerámica. Regresó a España y se convirtió en una artista destacada en Madrid, exponiendo sus obras en galerías como la Galería Círculo 2. Su estilo único y su capacidad para capturar la esencia humana la llevaron a ser admirada por críticos y coleccionistas.

Su obra se caracteriza por la representación de cuerpos desnudos y la fusión de elementos humanos y animales. Ángela destaca la importancia de la sensualidad y el tacto en su proceso creativo, y afirma que su arte es una forma de expresar sus sentimientos y emociones.

El retiro y el regreso

En los años 90, Ángela decidió retirarse de la vida pública y dejar de exponer su obra. Sin embargo, la muerte de su pareja, el arquitecto José Enrique Ruiz-Castillo, la hizo reflexionar sobre su legado y la importancia de compartir su arte con el mundo. Ahora busca donar su obra a museos que puedan apreciarla y cuidarla adecuadamente.

Ángela enfatiza que no busca la fama o el reconocimiento, sino que su arte sea valorado y disfrutado por las generaciones futuras. Su legado es una oportunidad para que los museos y las instituciones culturales puedan enriquecer su colección y ofrecer una visión única de la artista y su obra.