El Domingo de Resurrección, David de Miranda se sube al ruedo de Sevilla junto a Morante de la Puebla y Roca Rey. A sus 30 años, este torero onubense ha vivido varias resurrecciones que lo han forjado como persona y artista. Su historia es un ejemplo de superación y dedicación.

De la lesión a la recuperación

Hace 10 años, José Tomás lo bendijo con la alternativa en su tierra. Sin embargo, un año después, un toro le partió cuatro vértebras [C1 y C2, D6 y D7], dejándolo al borde del hospital de Parapléjicos de Toledo. Tras una operación y recuperación milagrosas, David de Miranda aprendió a andar de nuevo. Pasó un año fuera de juego, pero consiguió recuperarse y regresar a los ruedos.

El triunfo en Madrid y la pandemia

En 2019, David de Miranda confirmó su alternativa en la feria de San Isidro. A pesar del viento inclemente en Las Ventas, el último toro de Juan Pedro fue un huracán de casta, y nuestro hombre sintió que la suerte, por fin, le sonreía. Atraveció la Puerta Grande raptado por el entusiasmo de la multitud. Sin embargo, la pandemia del Covid arrasó con todo, y su triunfo se vio eclipsado.

La búsqueda de la verdad y la perfección

Me identifico con la verdad, no soy capaz de mentir. El traje de luces es transparente y así soy yo. David de Miranda busca la perfección en su toreo, y afirma que *no todo tiene que ser ese arrimón, es importante que también haya toreo fundamental y que sea bueno. Esto lo llevó a trabajar con el maestro Ponce en busca de la excelencia.