El exciclista eslovaco Peter Sagan, tres veces campeón del mundo y ganador del Tour de Flandes hace una década, conversó con nosotros antes de que las campiñas flamencas acojan el segundo monumento del curso. Sagan, de 36 años, reflexiona sobre su vida después del retiro y la actualidad del ciclismo.
La vida de Peter Sagan ha cambiado drásticamente desde su retiro. Sin entrenamientos intensos, rutinas estrictas ni dietas rigurosas, disfruta de una vida más relajada. "Tengo que viajar mucho por mis patrocinadores", admite, "pero el estrés y las expectativas de los resultados han desaparecido".
El legado de un ciclista legendario
Sagan recuerda su época como ciclista con nostalgia. Con 121 victorias y tres maillots arcoíris consecutivos, es considerado un precursor de la actual generación de ciclistas extraordinarios. Su triunfo en Flandes hace diez años es un recuerdo destacado. "Fue el centenario de la carrera y gané con el maillot de campeón del mundo", evoca.
La complejidad de Flandes se debe al estrés constante durante toda la carrera. Los primeros 100 kilómetros son manejables, pero después comienza la dificultad con el adoquín y la lucha por la posición. "Es una locura", describe Sagan. "Más aún con el viento y el desnivel: más de 2000 metros en rampas de 500, 800 metros o un kilómetro".
La rivalidad en el ciclismo actual
Sagan opina sobre la rivalidad en el ciclismo actual. "El nivel medio del pelotón es mucho mayor que antes", afirma. "Ahora hay tres líderes destacados: Pogacar, Van der Poel y Evenepoel". Pogacar, en particular, es considerado único. "Está un escalón por encima de mí y del resto", asegura Sagan.





