El presidente de Indra, Ángel Escribano, ha presentado finalmente su dimisión como máximo ejecutivo de la empresa tras la presión del Gobierno. Esta decisión se produce después de que el Ejecutivo condicionara la compra de su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engeneering (EM&E), a su salida de la presidencia de Indra.

La presión del Gobierno y la operación EM&E

La salida de Escribano se había vuelto inevitable después de que el Gobierno condicionara la compra de EM&E a su renuncia. Fuentes cercanas a los acontecimientos aseguran que era ingenuo pensar que la reacción del Gobierno no tendría consecuencias. La operación EM&E es estratégica y su paralización no dejaba todo igual.

El impacto en la empresa familiar

La cartera de contratos de EM&E depende en gran medida de los proyectos y fondos que libera el Gobierno a través de los Programas Especiales de Modernización (PEM). Sin estos fondos, el valor de la empresa familiar caería en picado. Una operación alternativa con un socio foráneo requeriría la aprobación del Consejo de Ministros, lo que resulta poco probable.

La relación con La Moncloa y el futuro de EM&E

Escribano admite que desde La Moncloa se le ha hecho ver el impacto que el bloqueo de la operación podría tener en el portfolio de la firma familiar. La única carta que podría jugar el directivo es aguantar el pulso y apostar por un cambio de Gobierno que desbloquee la integración.