El acceso a una vivienda en propiedad se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse. Los jóvenes, en particular, se enfrentan a un panorama desalentador en el que la independencia se ve amenazada por la escasez de opciones asequibles. Raquel Rodríguez y Yai Juncal, dos jóvenes gallegas, relatan su experiencia en un mercado inmobiliario cada vez más excluyente.

El drama del acceso a la vivienda

Joven mirando una vivienda con una expresión de desolación (Fuente: El Periódico Economía)
Joven mirando una vivienda con una expresión de desolación (Fuente: El Periódico Economía)
Yai Juncal observa las vivendas de Moaña. / Gonzalo Núñez

La situación actual es crítica. Los jóvenes como Yai Juncal se ven obligados a descartar la opción de alquilar debido a los precios prohibitivos. "Intenté alquilar un piso, pero no pude por lo caro que está todo. Es imposible porque los pisos están cada vez menos asequibles y no encuentras nada por menos de 700 euros". Esta situación se repite en todo el país, donde la base de cotización media mensual de los trabajadores menores de 35 años ronda los 1.756 euros, lo que se traduce en un neto de 1.382 euros al mes.