El acceso a una vivienda en propiedad se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse. Los jóvenes, en particular, se enfrentan a un panorama desalentador en el que la independencia se ve amenazada por la escasez de opciones asequibles. Raquel Rodríguez y Yai Juncal, dos jóvenes gallegas, relatan su experiencia en un mercado inmobiliario cada vez más excluyente.
El drama del acceso a la vivienda
Joven mirando una vivienda con una expresión de desolación (Fuente: El Periódico Economía)
Yai Juncal observa las vivendas de Moaña. / Gonzalo Núñez
La situación actual es crítica. Los jóvenes como Yai Juncal se ven obligados a descartar la opción de alquilar debido a los precios prohibitivos. "Intenté alquilar un piso, pero no pude por lo caro que está todo. Es imposible porque los pisos están cada vez menos asequibles y no encuentras nada por menos de 700 euros". Esta situación se repite en todo el país, donde la base de cotización media mensual de los trabajadores menores de 35 años ronda los 1.756 euros, lo que se traduce en un neto de 1.382 euros al mes.
Ante la falta de opciones, muchos jóvenes ven la herencia como su única esperanza para acceder a una vivienda en propiedad. Miguel Casal, un joven de 21 años, considera que "al ritmo que vamos, posiblemente solo podré tener una vivienda en propiedad cuando herede". Su caso no es único, ya que muchos jóvenes se ven obligados a esperar a que sus padres o abuelos les dejen una propiedad.
El impacto en la calidad de vida
La falta de acceso a la vivienda en propiedad tiene un impacto significativo en la calidad de vida de los jóvenes. Carmen, una viguesa de 30 años que heredó un piso de su abuela, afirma que "heredar ha supuesto una mejora sustancial en mi calidad de vida". Sin embargo, no todos tienen la misma suerte. Rubén Franco, un joven de 28 años, se ve obligado a compartir piso debido a la falta de opciones asequibles.
La perspectiva de los expertos
Óscar Habas, director regional de Unión de Créditos Inmobiliarios, destaca que "el acceso a la vivienda para los jóvenes es uno de los principales retos que tenemos en este país". Considera que la oferta de vivienda es insuficiente y que los precios no están en consonancia con los salarios. Sin embargo, se muestra esperanzado en que las comunidades autónomas y el Estado estén tomando medidas para ayudar a la financiación.
Ayudas públicas y privadas
Existen ayudas públicas y privadas que pueden facilitar el acceso a la vivienda. El aval ICO, por ejemplo, financia un mayor porcentaje a los jóvenes avalando al banco una parte del préstamo. Sin embargo, Óscar Habas alerta sobre la falta de conocimiento de estas facilidades, ya que "7 de cada 10 gallegos las desconocen".
La situación en Galicia
La situación en Galicia es particularmente crítica. Según el II Pacto de Vivienda de Galicia 2026-2030, la edad media de los propietarios residentes es de 62 años. El promedio de edad de personas que compran su primera vivienda y solicitan una hipoteca es de 42,5 años. El precio del alquiler en Galicia casi se duplicó en una década, pasando de una media de 363,10 euros en 2015 a prácticamente 600 euros en 2025.
Conclusión
La lucha por la vivienda en propiedad es un desafío que enfrentan muchos jóvenes en la actualidad. La falta de opciones asequibles y la escasez de viviendas en el mercado han llevado a muchos a considerar la herencia como su única esperanza. Es fundamental que se tomen medidas para abordar este problema y garantizar que todos tengan acceso a una vivienda digna.