La guerra en Irán amenaza con desencadenar una escasez mundial de alimentos debido al impacto en la producción y exportación de fertilizantes. El conflicto ha interrumpido la cadena de suministro de estos productos químicos esenciales para la agricultura.

El efecto dominó en la producción de alimentos

La agricultura intensiva depende en gran medida de los fertilizantes sintéticos, que se producen a partir de combustibles fósiles. El ataque a Irán ha provocado un aumento en el precio de estos combustibles, lo que a su vez encarece la producción de fertilizantes.

El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha pedido a los eslabones de la cadena alimentaria que eviten que las familias paguen el incremento de precios. Sin embargo, el análisis interno de Moncloa apunta a una crisis más global.

La dependencia de los fertilizantes sintéticos

La Revolución Verde, que comenzó en la década de 1960, se basó en la selección genética de cultivos y el uso intensivo de fertilizantes inorgánicos. Entre 2000 y 2020, el uso de fertilizantes en el mundo aumentó un 49%, según la FAO.

Sin embargo, esta dependencia de los combustibles fósiles para producir alimentos ha generado un conflicto con el clima. La producción intensiva de alimentos ha disparado las emisiones de gases de efecto invernadero, como el óxido nitroso (N2O).

El impacto en la seguridad alimentaria