El barrio del Congost en Granollers, Vallès Oriental, se encuentra sumido en una situación de incertidumbre y desatención. Los vecinos hablan de una sensación de "tierra de nadie" debido a la falta de claridad sobre a qué ayuntamiento deben dirigirse para resolver problemas. La inseguridad, la falta de mantenimiento y la convivencia son algunas de las principales preocupaciones.
La frontera administrativa como obstáculo

La calle Narcís Monturiol marca la frontera entre Canovelles y Granollers, pero para los vecinos del Congost, esta línea no siempre está clara. La falta de respuesta rápida y eficaz a sus necesidades ha generado una sensación de desatención y abandono. "Estamos en tierra de nadie", dicen, y reclaman más atención y servicios.
La vecina Bárbara resume la situación: "Falta seguridad, mantenimiento y convivencia". No habla con dramatismo, pero sí con cansancio. Su lista de quejas es concreta y se centra en la falta de respuesta de las autoridades locales. La percepción de ir a remolque convive con una realidad más amplia: Granollers es una ciudad diversa, con 10.021 residentes extranjeros, el 15,68% de su población total.
La diversidad como oportunidad y reto
Algunos vecinos reconocen que la diversidad forma parte del presente de la ciudad, pero reclaman más gestión y control. "Que haya diversidad no es el problema", sostiene Bárbara. "El problema es cuando faltan normas claras, mediación y presencia en la calle". Para ella, la clave no es quién vive allí, sino cómo se cuida el espacio común.
Cristian González, vecino del Congost, comparte esta opinión. "Hace veinte o veinticinco años, bajábamos al parque sin pensarlo. Ahora no siempre es así: encuentras botellas en el suelo, más ruido y momentos en los que prefieres no pasar por según qué calles a según qué horas". Cristian evita señalar colectivos y matiza su diagnóstico: "No es una cuestión de 'quién es quién', sino de conductas".
La vigilancia, un tema pendiente
La crítica a la vigilancia es un tema recurrente entre los vecinos. "Cuando llamas a la Policía Local, vienen, pero no siempre como deberían o no con la rapidez que esperas", sostiene Bárbara. Otros vecinos hablan de avisos que, a su juicio, quedan en intervenciones puntuales, sin continuidad. Cristian lo resume así: "No se trata de llenar esto de coches patrulla, pero sí de que se note que hay control".
Datos oficiales vs. percepción vecinal
La percepción vecinal, sin embargo, contrasta con los datos oficiales. Según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, en el primer trimestre de 2025, Granollers registró 869 infracciones penales. Los hurtos (232) fueron la categoría más numerosa y, en el ámbito de la ciberdelincuencia, destacaron las estafas informáticas (109).
La vida comunitaria, una solución
En un taller de cerámica de la Asociación de Vecinos del barrio de Ponent, tres mujeres —Emilia, Felisia y Rosario— ofrecen una mirada más serena. Coinciden en que Granollers, como muchas ciudades medianas, convive con episodios de delincuencia e incivismo que preocupan, pero evitan hablar de un problema generalizado. "Problemas hay, como en muchos sitios", resume Rosario.
Conclusión
La sensación de inseguridad y desatención en el barrio del Congost de Granollers es palpable. Los vecinos reclaman más atención y servicios, y destacan la importancia de la vida comunitaria y la interlocución con las autoridades locales. La diversidad y la convivencia son oportunidades y retos que deben ser abordados de manera efectiva.
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Editor de Economía
Economista y periodista especializado en mercados financieros y política monetaria europea.
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