Las compañías tecnológicas, al igual que las tabaqueras en el pasado, se enfrentan a demandas millonarias por los efectos de sus productos en la salud mental de los usuarios. La inteligencia artificial (IA) y las redes sociales están bajo el microscopio por su papel en la adicción y el acoso en línea.

El paralelismo con la industria tabacalera

En la década de 1960, las empresas tabaqueras ya estaban empezando a enfrentar las consecuencias de sus productos en la salud pública. Hoy en día, las plataformas tecnológicas como Google y Meta están llegando a su propio momento de la verdad. Las demandas que enfrentan por propiciar la adicción en menores y no protegerlos de contenidos explícitos y del acoso son solo el comienzo.

Los riesgos de la IA

La IA ya está siendo utilizada de manera masiva en diversas áreas, desde la atención al cliente hasta la toma de decisiones financieras. Sin embargo, esta tecnología también conlleva riesgos importantes, como la posible destrucción de empleos y la amenaza a la salud mental. Los vídeos falsos cada vez mejor hechos y el uso de material con derechos de autor para su entrenamiento son solo algunos de los peligros que plantean.

La regulación: una necesidad imperiosa

La regulación de la IA y las redes sociales es fundamental para evitar problemas a los ciudadanos y a las propias empresas. La norma europea que entrará en vigor en 2024 es un buen comienzo, pero no es suficiente. Es necesario ir más allá y establecer leyes que protejan a los usuarios de los riesgos asociados con estas tecnologías.