El reciente bloqueo del estrecho de Ormuz ha provocado un aumento del precio del petróleo superior al 50% en solo un mes. Esta subida se debe a la economía básica: cuando la oferta se reduce, los precios suben. Sin embargo, llama la atención que nadie culpe a las gasolineras o refinerías de este incremento. La mayoría asume que el mercado es el culpable.

La reacción del mercado de carburantes

En realidad, las gasolineras han trasladado íntegramente la rebaja del IVA a los consumidores, e incluso han absorbido parte del coste. A pesar del encarecimiento del crudo, los españoles pagan hoy por la gasolina apenas un 6% más que antes de la guerra. El mercado de carburantes ha funcionado correctamente, lo que sugiere que la oferta y la demanda están en equilibrio.

El enigma del mercado inmobiliario

Por otro lado, el mercado de la vivienda presenta un panorama muy diferente. Los precios se disparan y el dedo acusador apunta a las promotoras, fondos y caseros. Sin embargo, el mecanismo es idéntico: escasez de oferta que presiona los precios al alza. La diferencia radica en quién elegimos culpar. Si el mercado de carburantes traslada las bajadas fiscales, ¿por qué asumimos que el mercado inmobiliario conspira para extraer rentas?

La escasez de oferta en la vivienda

El sector de la vivienda padece también escasez de oferta, pero en este caso el estrangulamiento lo provoca el Estado. El 95,7% del territorio nacional está clasificado como suelo no urbanizable, lo que limita la construcción de viviendas. Solo se puede construir vivienda residencial en el 2,1% del suelo español. Además, el planeamiento urbanístico contempla sobre el papel 9,5 millones de viviendas potenciales, pero el 73% permanece bloqueado a la espera de completar trámites que tardan entre diez y quince años.