El gobierno español continúa moviendo ficha en la batalla accionarial para el control de empresas del Ibex-35. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha ampliado su presencia en Indra a una cifra en torno al 28%. La dimisión de Ángel Escribano como presidente de la compañía ha generado un cambio en el liderazgo.

El ascenso de Ángel Simón

Ángel Simón, afín al partido socialista catalán, ha sido nombrado nuevo presidente de Indra. Simón proviene del holding financiero CriteriaCaixa, que gestiona participaciones relevantes en empresas como Naturgy, Telefónica o CaixaBank. Su llegada se produce en un momento en el que el ambiente bélico internacional hace previsibles inversiones millonarias armamentísticas.

La pugna por el control

La batalla por Indra no es menor, ya que es una de las grandes empresas españolas de tecnología relacionada con el armamento y la seguridad. El gobierno continúa haciendo de la necesidad virtud y entendiendo que la política en un mundo de corporaciones hegemónicas ha de extenderse más allá de la separación entre público y privado.

El papel estatal en Indra

La presencia relevante del Estado en Indra comienza a recordar a los consensos socialdemócratas que juzgaban desaconsejable dejar en manos de corporaciones privadas los sectores estratégicos. La influencia del gobierno en empresas como Telefónica, Movistar y RTVE es sobresaliente.

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