La crisis energética global está golpeando directamente a la vida cotidiana en Asia, donde el aumento del precio del agua embotellada en India y los robos en gasolineras de Bangladesh son solo algunos ejemplos de los desafíos que enfrentan los países de la región. La guerra en Irán ha encarecido el petróleo y, con él, el plástico con el que se fabrican las botellas de agua.
El impacto en India
En los supermercados de Bombay, el agua embotellada cada día es más cara. La subida de precios podría convertir un producto básico en un artículo de lujo justo en cuando comienza la temporada más caliente. La escasez de bombonas de gas y la subida de los precios del agua embotellada están afectando a la economía informal, la columna vertebral de esta gigante nación del sur de Asia.
La crisis energética está obligando a India a imponer restricciones similares a las de la pandemia. El bloqueo del Estrecho de Ormuz derivado del conflicto en Oriente Próximo explica buena parte de este caos. La escasez y el aumento del coste han obligado a cerrar temporalmente alrededor del 20% de las plantas de embotellado en Maharashtra.
La respuesta de los países asiáticos
Muchos países asiáticos están poniendo en marcha centrales de carbón y comprando más petróleo ruso para reforzar el suministro de energía. La mayor refinería privada de India, Reliance, propiedad del multimillonario Mukesh Ambani, comenzó a importar crudo ruso tras la flexibilización de las restricciones. El grupo había suspendido las compras de este petróleo en noviembre bajo la presión de Washington.





