La humanidad tiene una debilidad por las historias, que nos brindan estructura, propósito y significado. Sin embargo, esta adicción nos lleva a confundir la ficción con la realidad y a adoptar creencias falsas. La ciencia ficción y la negación de la astrofísica son ejemplos de cómo las historias pueden influir en nuestras percepciones.
La influencia de la ficción en nuestras vidas
La ficción nos proporciona una vía de escape y nos permite experimentar emociones y situaciones que no podemos vivir en la vida real. Sin embargo, esta exposición constante a la ficción puede llevarnos a creer que la realidad funciona de la misma manera.
Somos adictos a las historias porque tienen todo lo que deseamos en nuestras vidas, estructura, propósito y hasta significado. El problema es que nos empapamos tanto de ficción que confundimos sus leyes con nuestra experiencia y acabamos adoptando una cantidad sorprendente de creencias falsas.
Tres ejemplos de creencias falsas
A continuación, se presentan tres ejemplos de cómo la ficción puede influir en nuestras creencias:
- La venganza: en la ficción, la venganza parece una idea plausible, pero en la vida real, la respuesta común a las puñaladas es el rencor eterno.
- La simpatía por el lobo solitario: la ficción nos hace creer que los buenos triunfan gracias a su valentía y habilidades, pero en la vida real, preferimos que los demás sean débiles y fáciles de someter.





