En el umbral de la Edad Contemporánea, la educación masiva fue vista como una herramienta para traer conocimiento y razón al pueblo, liberándolo del prejuicio y el oscurantismo. La democracia y la educación estaban estrechamente vinculadas, considerándose la escuela como un santuario republicano y los maestros como sus defensores. Sin embargo, esta relación no es tan evidente como parece.

La relación entre educación y democracia

La mayoría de los regímenes autoritarios y totalitarios han apostado por la educación como una forma de legitimación y control. La Unión Soviética, China y Cuba son ejemplos de esto. Incluso los regímenes fascistas como el nazismo y el franquismo han utilizado la educación para sus fines. Los nacionalismos también han hecho de la educación una prioridad para construir una identidad nacional.

La fractura educativa y su impacto en la democracia

Las últimas noticias sobre la democracia no son alentadoras. Los informes de Freedom House, Estado Global de la Democracia y el Índice de Democracia de The Economist muestran un deterioro de la democracia en el mundo. La fractura económica, social y cultural se refleja en la fractura educativa, especialmente en la divisoria entre aquellos con educación superior y aquellos sin ella.

El papel de la escuela en la formación de ciudadanos

La escuela tiene tres grandes palancas para sostener la democracia: el discurso, la experiencia y los resultados. El discurso es la forma en que se enseña la democracia en la escuela, pero puede resultar cansino si no se vive de acuerdo con la práctica. La experiencia escolar también es crucial, ya que debe prefigurar una experiencia adulta democrática y promover la convivencia entre ciudadanos iguales.