En las últimas décadas, las universidades han reducido el número de alumnos por aula, buscando una mayor eficiencia en la docencia. Sin embargo, esta medida no ha tenido los resultados esperados. Las nuevas generaciones de estudiantes son intelectualmente más interesantes que las anteriores, con habilidades como la creatividad, la espontaneidad y la capacidad reivindicativa.
La pérdida de la socialización en el aula
Las aulas pequeñas han limitado la socialización entre estudiantes, que es fundamental para crear dinámicas de grupo y compañerismo. La diversificación de grados y los dobles grados han complicado aún más la creación de grupos de interacción inmediata. Los estudiantes necesitan un entorno que les permita interactuar con sus compañeros y desarrollar habilidades sociales.
El papel del profesorado en el aula
Los profesores deben ser capaces de improvisar y adaptarse a las necesidades de los estudiantes. Sin embargo, muchos de ellos se limitan a leer PowerPoints, lo que aburre a los alumnos. Es necesario que los profesores recuperen su papel de líderes en el aula y se preocupen por la comprensión de los estudiantes.
La pizarra: una herramienta olvidada
La pizarra es una herramienta que permite improvisar y adaptar las explicaciones a las dudas de los alumnos. Las pizarras electrónicas añaden una buena cantidad de utilidades que las hacen extraordinariamente dinámicas para el alumnado. Es hora de recuperar esta herramienta y dejar atrás los PowerPoints.





