Un grupo de altos funcionarios españoles, como José Luis del Valle, Enrique Arnaldo y Elisa de la Nuez, han creado una red de influencia que les permite moverse con facilidad entre la administración pública y la privada. Conocidos como 'los dueños del Estado', estos individuos han acumulado un poder significativo gracias a su conocimiento de las leyes y su capacidad para interpretarlas.

La opacidad de los altos funcionarios

Estos altos funcionarios, que incluyen abogados del Estado, letrados en Cortes y otros cargos similares, tienen un régimen de incompatibilidades que les permite combinar su trabajo en la administración pública con actividades en la privada. Esto les da acceso a información privilegiada y les permite influir en las decisiones políticas y económicas del país.

Un ejemplo destacado: Enrique Arnaldo

Un caso destacado es el de Enrique Arnaldo, magistrado del Tribunal Constitucional, que anteriormente compaginó su cargo como letrado en las Cortes con el de catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Rey Juan Carlos y presidente del Tribunal Administrativo del Deporte. Su despacho también asesoraba al gobierno balear, lo que plantea dudas sobre posibles conflictos de intereses.

La influencia en la justicia y la política

Estos altos funcionarios son vistos como un contrapoder al Gobierno, ya que tienen la capacidad de interpretar las leyes y influir en su aplicación. Sin embargo, también han creado una estructura endogámica y resistente al cambio dentro de la administración pública. El periodista Rafael Méndez, autor del libro 'Los dueños del Estado', describe esta situación como un 'Estado dentro del Estado'.