En el municipio de El Prat de Llobregat, en Barcelona, se están llevando a cabo iniciativas para integrar a los adolescentes emigrados que han llegado a la ciudad en los últimos años. El Ayuntamiento ofrece talleres de refuerzo de catalán y apoyo educativo para ayudar a estos jóvenes a seguir las clases, que se imparten mayoritariamente en catalán. Estos talleres, que llevan alrededor de una década en funcionamiento, tienen como objetivo no solo mejorar la lengua catalana, sino también fomentar la cohesión social.
Integración a través de la educación
Alumnos de los talleres de catalán en el centro cívico Palmira Domènech de El Prat (Fuente: El Periódico)
Estudiantes de los talleres de catalán de El Prat practican el 'passat anterior d'indicatiu' en el centro cívico Palmira Domènech. / Marc Asensio Clupes
Los talleres de catalán se llevan a cabo en el centro cívico Palmira Domènech, en alianza con los institutos de la localidad. Actualmente, participan 38 alumnos de entre primero y cuarto de la ESO. El contenido de los talleres se adapta a las necesidades de los estudiantes, desde la práctica oral hasta la revisión de tiempos verbales. El objetivo es que estos jóvenes puedan sentirse cómodos en su nuevo entorno y establecer relaciones con otros jóvenes de la ciudad.
La Oficina Municipal de Escolarización (OME) de El Prat tiene dos vertientes: por un lado, los recursos del Departament de Educación para la educación obligatoria, como las aulas de acogida; y por otro, el acompañamiento a las familias. En situaciones socioeconómicas o culturales desfavorables, se conecta con los Servicios Sociales para promover la equidad y la cohesión. El objetivo es adaptar las necesidades de cada niño y trabajar con las familias para atender las barreras que puedan frenar la educación e integración del joven.
Historias de éxito
Los alumnos de los talleres de catalán ya demuestran un conocimiento notable de la lengua. Mateo y Mahiara, ambos originarios de Colombia, son ejemplo de ello. 'Llegué hace dos años y medio', explica Mateo. 'Mi madre ya vivía aquí y primero vine de vacaciones. Me gustó y al cabo de un poco me vine'. Mahiara, de 12 años, reconoce que el encarar una nueva lengua le producía 'un poco de miedo', pero que con el apoyo de la educadora del taller de catalán, lo ha ido perdiendo: 'Si me equivoco, lo vuelvo a intentar'.
Programas contra el abandono educativo
Además de los talleres, El Prat desarrolla programas contra el abandono educativo temprano. Aunque no están diseñados directamente para población extranjera, esta supone una parte significativa. El consistorio ha diseñado un itinerario que se extiende por todas las áreas económicas, educativas y sociales. Así, en el momento que un profesional detecta un joven con riesgo de abandono o que ya ha dejado los estudios, este entra en el circuito del servicio de Nuevas Oportunidades Educativas (NOE).
Colaboración con la Generalitat
La colaboración con la Generalitat es fundamental en todos los procesos. El técnico del servicio de Educació del ayuntamiento, Salvador Lou, destaca que a veces se encuentran con casos de jóvenes de 16 o 17 años que llegan y se encuentran en un limbo: no pueden acceder a la educación reglada porque no tienen el título de la ESO o no lo pueden homologar, pero tampoco a la formación de adultos porque no tienen 18 años. 'Si hacemos un informe que justifique y explique bien su situación, desde el Departament permiten que pueda acceder tanto a estudiar idiomas como cursos para la obtención de la ESO de forma extraordinaria'.
Oferta educativa para adultos
La escuela de adultos de El Prat, el CFA Terra Baixa, se ha ido adaptando a los nuevos perfiles que han ido recibiendo. En la actualidad, cuentan con unos 800 alumnos de cerca de 40 nacionalidades diferentes. El director del CFA, Karim Alami, apunta que 'la acogida es nuestro punto fuerte'. Todo el profesorado juega un papel claro a la hora de atender a nuevos matriculados, definir sus perfiles y los itinerarios educativos más adecuados.
Conclusión
En El Prat, se está trabajando para que los adolescentes emigrados se sientan integrados en la sociedad. A través de los talleres de catalán y apoyo educativo, se busca fomentar la cohesión social y que estos jóvenes puedan tener un futuro próspero en su nuevo hogar.