El ciclista neerlandés Mathieu van der Poel se enfrenta a un nuevo reto emocional en el Tour de Flandes, prueba que su padre Adrie ganó en 1986. Con una victoria, Mathieu cerraría el círculo y rendiría tributo a su padre, quien le llevó por primera vez a una carrera cuando tenía seis años y le moldeó para imponerse en esta prueba.

El legado de Adrie van der Poel

Mathieu van der Poel en acción durante el Tour de Flandes (Fuente: El Mundo)
Mathieu van der Poel en acción durante el Tour de Flandes (Fuente: El Mundo)
Mathieu van der Poel, ganador el pasado lunes en la E3 Saxo Classic.EFE

Adrie van der Poel fue un ciclista total, profesional durante dos décadas, campeón de ruta y ciclocross, entrenador, director, organizador, conductor, auxiliar y mecánico. Ganó el Tour de Flandes en 1986, en una jornada infernal de más de siete horas, con un imponente sprint que sorprendió a todos. Su hijo Mathieu ahora busca emular esta hazaña 40 años después.

La edición de 1986 del Tour de Flandes fue terrible, con 275 kilómetros, frío y viento, que duró más de siete horas y 10 minutos. Solo 40 de los 200 valientes que tomaron la salida en Sint-Niklaas llegaron a la meta de Meerbeke. Las rampas empedradas de Oude Kwaremont, Eikenberg, Koppenberg, Brendries y Kapelmuur destrozaron el pelotón.