Durante esta Semana Santa, hemos sido testigos de una narrativa que enfrenta el cristianismo con el islam, Occidente con el resto del mundo. Un relato simplista y engañoso que sirve a intereses políticos y culturales. La religión se utiliza como herramienta emocional y política.

La religión como arma política

En un partido de fútbol entre España y Egipto, cientos de personas corearon 'España cristiana, no musulmana' o 'musulmán el que no bote'. Sin embargo, estos mismos aficionados aplaudían a Lamine Yamal, un jugador musulmán. Esta acción excluyente no tiene fundamento en las Escrituras y demuestra que no se busca defender una fe, sino trazar fronteras.

El conflicto en Palestina

La situación en Palestina es un ejemplo claro de cómo la religión se utiliza como coartada para políticas de asentamiento y colonización. Israel ha vendido la idea de que defenderse de Gaza tiene un motivo religioso, utilizando lemas como 'democracia vs islamismo' o la 'tierra prometida'. La religión se convierte en una excusa para justificar acciones inhumanas.

El silencio como posicionamiento

El silencio también es una forma de posicionarse. Recientemente, en Jerusalén, se vetó el acceso al Santo Sepulcro a la máxima autoridad católica durante el Domingo de Ramos. El presidente Pedro Sánchez fue el primero en pronunciarse en defensa de la libertad religiosa. Vox reaccionó de manera moderada, alineada con las políticas del gobierno israelí.