El catedrático emérito de Historia de la Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, José Luis Villacañas, analiza la actualidad política y geopolítica en su biblioteca particular en València. Recientemente ha publicado varias obras que abordan temas como la política de Estados Unidos, el futuro de la Unión Europea y el desafío de la inteligencia artificial.
El contexto de Trump
Villacañas insiste en que Donald Trump no es un loco ni un improvisado, sino un síntoma del declive estructural de Estados Unidos y un estratega capaz de actualizar las líneas maestras de la doctrina geopolítica estadounidense. La hegemonía norteamericana se sostuvo sobre tres pilares: supremacía militar, control financiero global y legitimación ideológica del liberalismo económico y político.
Sin embargo, la crisis financiera de 2008, la erosión industrial del país, la creciente polarización interna y el ascenso de China han socavado estos fundamentos. Trump representa una respuesta desesperada pero lúcida: la renuncia a la idea de un orden mundial liberal para abrazar un imperialismo neomercantilista basado en la presión económica, los aranceles y la militarización del comercio.
La estrategia de Trump
Villacañas subraya que los analistas europeos cometen un error al interpretar el trumpismo como una anomalía pasajera. En realidad, expresa la transición entre dos paradigmas históricos del poder estadounidense. El primero, heredado de y consolidado tras 1945, se basaba en instituciones multilaterales y en un capitalismo expansivo.
El segundo, encarnado por Trump, se fundamenta en la idea de que Estados Unidos debe replegarse para sobrevivir, abandonar compromisos globales costosos y explotar intensivamente sus ventajas residuales. Villacañas no ve al presidente de Estados Unidos como "un loco": "Hay un plan y una estrategia detrás".
La alianza con la industria tecnológica
Una de esas estrategias del nuevo orden se basa en la alianza entre Trump y la industria tecnológica. Tradicionalmente, Silicon Valley se había alineado con el Partido Demócrata y con el proyecto neoliberal de Obama y Clinton. Sin embargo, este vínculo empezó a fracturarse cuando la élite tecnológica comprendió que su verdadero poder residía no en la política progresista, sino en la capacidad de controlar infraestructuras digitales globales.
El papel de Peter Thiel
Villacañas destaca especialmente la figura de Peter Thiel, a quien considera el verdadero arquitecto del proyecto político que rodea a Trump. Desde principios de los años 2000, Thiel ha defendido la idea de que la Constitución estadounidense limita en exceso el poder del Ejecutivo. Su tesis central es que la estructura de contrapesos, pensada en el siglo XVIII para evitar tiranías, se ha convertido en un obstáculo para gobernar un país enfrentado a amenazas globales.
La solución de Thiel
La solución de Thiel es radical: instaurar un Ejecutivo unitario que pueda gobernar sin interferencias judiciales ni legislativas. Para lograrlo, considera necesario un líder dispuesto a romper el equilibrio constitucional. Ese líder, para Thiel, es Trump. Para el futuro ya preparan a su sucesor, el vicepresidente JD Vance.
El significado geoestratégico de la guerra en Ucrania
Villacañas profundiza también en el significado geoestratégico de la guerra en Ucrania. A su juicio, Estados Unidos ha considerado siempre la región euroasiática como "el corazón del poder global". Brzezinski definió este principio en los años noventa: quien controle Eurasia controlará el mundo.
La postura de Trump respecto a Ucrania
Según Villacañas, la postura de Trump respecto a Ucrania es más pragmática que la de Biden. El trumpismo estaría dispuesto a aceptar como frontera el río Dniéper, renunciando a la pretensión maximalista de controlar todo el Donbás. Sin embargo, esta concesión táctica no implica renunciar al objetivo principal: impedir que Rusia controle el corredor euroasiático.
El papel creciente de Israel
El profesor también enfatiza el papel creciente de Israel como principal instrumento estadounidense en la región. Mientras Europa vacila, Israel actúa con decisión para contener la influencia de Irán, un país clave para la Ruta de la Seda china y para la integración energética de Eurasia.
El análisis económico del trumpismo
Para Villacañas, el análisis económico del trumpismo es central. Estados Unidos, explica, "ya no puede sostener el coste de su imperio". Su deuda pública es gigantesca y los intereses de la deuda aumentan cada año. En este contexto, la idea consiste en trasladar el coste del imperio al resto del mundo.
La estrategia de Estados Unidos
Esta estrategia, según el profesor, explica "los aranceles impuestos a China y Europa, la presión para que Europa compre armamento estadounidense, la dependencia energética y las exenciones fiscales a las tecnológicas norteamericanas en el extranjero, que forman parte de un mismo diseño: reforzar la economía nacional a costa del exterior".
El riesgo sistémico para Estados Unidos
La guerra económica, sin embargo, entraña un riesgo sistémico para Estados Unidos: "Si el dólar pierde credibilidad, el país perdería su hegemonía. Por eso actúa de forma agresiva para mantener su dominio financiero, incluso a costa de fracturar las reglas del comercio internacional".
La ventaja de China
"Frente a la ansiedad estratégica de Estados Unidos, China se mueve con serenidad", reflexiona Villacañas. A su juicio, la principal ventaja del país es "su paciencia histórica". "Como civilización milenaria, no opera con los tiempos cortos de las democracias occidentales. Cada movimiento está inscrito en un horizonte de décadas".
La Unión Europea
Ante este escenario global, Villacañas señala a la Unión Europea como una posible salida: "Poderosa pero indecisa, rica pero políticamente impotente". La UE se encuentra atrapada entre el imperialismo estadounidense y el ascenso chino, mientras Rusia busca fracturar su unidad.
El papel de las redes sociales
Villacañas aborda también el papel de las redes sociales. "La democracia solo puede sostenerse si existen ciudadanos capaces de razonar críticamente. Pero las plataformas digitales han colonizado la mente colectiva. TikTok, Instagram o X funcionan como herramientas de desestructuración psicológica: fomentan el narcisismo, la impulsividad y la despolitización".
Conclusión
La democracia, sin una cultura que la sostenga, puede desmoronarse por dentro. El mundo que viene exigirá estrategia, lucidez y resistencia cultural. Los europeos debemos dejar de esperar y empezar a actuar", concluye el profesor, que ya prepara su próxima obra mientras la geopolítica global se complica por momentos.