El modelo español de extranjería enfrenta un riesgo de colapso si no se planifica adecuadamente la llegada de extranjeros y no se agiliza la gestión de los procesos de regularización. La última regularización extraordinaria de migrantes se llevó a cabo hace 20 años, durante el gobierno de Zapatero, y benefició a 576.506 personas. Ahora, España emprende su séptima ronda para regularizar a medio millón de extranjeros que trabajan en negro.

La necesidad de un nuevo enfoque

La regularización de migrantes es un tema complejo que requiere un enfoque integral. Según expertos, las regularizaciones excepcionales son una admisión de fracaso, ya que las administraciones no han logrado ordenar los flujos migratorios ni regularizar a millones de trabajadores. La investigadora Ruth Ferrero Turrión sostiene que "la arquitectura legal española ha mejorado, pero la administrativa sigue yendo por detrás del momento migratorio".

Problemas en la gestión migratoria

El modelo español de extranjería, diseñado hace décadas, se centra en lo que pasa en las fronteras, pero no aborda el problema de la irregularidad laboral. La mayoría de los migrantes laborales entran en España como turistas, buscan un empleo y se quedan en la irregularidad. La directora de Políticas Migratorias en Instrategies, Gemma Pinyol, afirma que "si ese es el sistema que quieren mantener, entonces no es un asunto de Migración, sino de mecanismos de mercado de trabajo, de controles e inspecciones".