En la ciudad catalana de Manresa, la inmigración y la extrema derecha han coexistido durante décadas sin generar un clima de tensión extrema. Mamadou Sanoussi, propietario de la Botiga África, es un ejemplo de adaptación y éxito en esta ciudad.

Cuando Mamadou Sanoussi llegó a Manresa en el año 2000, era uno de los pocos africanos que vivían en la capital del Bages. Con el tiempo, la ciudad se ha convertido en un crisol de culturas, con un 20,59% de la población extranjera. A pesar de los desafíos, Sanoussi asegura que la convivencia en Manresa es «enorme».

La evolución de la inmigración en Manresa

En 2000, solo 1.920 inmigrantes vivían en Manresa. En 2007, este número se había multiplicado por diez, alcanzando los 10.117 habitantes de nacionalidad extranjera. Actualmente, hay cerca de 18.000 personas inmigrantes en la ciudad. La mayoría proviene de Marruecos, con 6.897 personas, seguida de Sudamérica, con 3.600 habitantes.

La extrema derecha también ha tenido un impacto en la ciudad. En 2007, Plataforma per Catalunya (PxC) irrumpió en el ayuntamiento con un edil. Aunque la formación ultra desapareció del consistorio en 2015, en las últimas elecciones municipales de 2023, el Front Nacional Català y Vox consiguieron concejales.

Un modelo de convivencia

A pesar de los desafíos, Manresa se destaca por su convivencia pacífica. El alcalde, Marc Aloy (ERC), destaca que la ciudad no tiene «barrios guetizados» como en otros lugares. La tienda de Sanoussi, ubicada en el corazón de la ciudad, es un ejemplo de integración, ya que vende productos africanos y latinos.