La exdiputada socialista y expresidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, reflexiona sobre su experiencia en la política española. Después de cinco lustros dedicada a la política, Batet siente un desgaste personal importante y una tristeza profunda por la deshumanización del debate político. La política, para ella, es 'construir' y 'acercar posiciones', pero la violencia verbal y la polarización han erosionado la confianza de la ciudadanía.
La deshumanización de la política
Meritxell Batet, exdiputada socialista y expresidenta del Congreso de los Diputados, en una entrevista en Madrid. (Fuente: El Periódico)
Meritxell Batet, antes de la entrevista, en una calle del centro de Madrid, el pasado 24 de marzo. / José Luis Roca / EPC
Batet, barcelonesa de 53 años, ha vivido en primera línea el proceso de deshumanización de la política. Desde 1998, cuando Narcís Serra le propuso entrar en su equipo, hasta septiembre de 2023, cuando dejó su acta de diputada y la política. Su experiencia le ha llevado a un desgaste personal importante. 'Durante dos años no he podido ver las sesiones de control. Me dolía demasiado. Es todo tan feo... Hay tanta violencia verbal', dice.
Meritxell Batet, antes de la entrevista, en una calle del centro de Madrid. (Fuente: El Periódico)
Meritxell, como presidenta del Congreso, abre la puerta noble del edificio a los ciudadanos, el 2 de diciembre de 2022, pocas jornadas antes del Día de la Constitución. / DAVID CASTRO / EPC
Batet cree que el PP, como principal partido de la oposición, tiene una gran responsabilidad en la polarización. 'El PP es el principal partido de la oposición y tiene un rol muy relevante y, por tanto, mucha responsabilidad en este asunto', comenta. También critica a Vox por no querer participar en las comidas que organizaba con diputados jóvenes de varios partidos. 'No los invité porque no acudían a las comidas que hacía de la Junta de Portavoces. Les argumentaba que era seguir trabajando en otro ambiente, pero nunca quisieron ir'.
El impacto en la vida personal
Batet admite que todavía le siguen 'insultando por la calle'. En ocasiones va con sus hijas mellizas, de 12 años. 'Solo me pasa en Madrid. Ni en Ávila o Cádiz, por decir dos ciudades que visito', añade. Recuerda que, en 2017 y 2018, también fue increpada en Cataluña por independentistas. 'Es muy desagradable. Me llaman 'desgraciada', 'hija de puta', 'traidora', 'caradura'. Ellas reaccionan abrazándome'.
El cambio en el reglamento del Congreso
Batet admite que tendría que haber sido ella la que hubiera activado el cambio del reglamento del Congreso para retirar las acreditaciones de prensa a activistas de ultraderecha. 'Celebro que ahora hayan modificado el reglamento. Quizás debería haberlo hecho yo, pero quedaba un año y medio de legislatura y no di el paso', afirma.
La decisión de dejar la política
Batet anunció su adiós en septiembre de 2023, después de las generales y de que Pedro Sánchez pusiera a Francina Armengol como presidenta del Congreso. Llevaba madurando la decisión dos años. Batet se considera una persona 'fuerte', pero rechaza que haya que 'aguantar todo'. '¿Había conseguido lo que yo quería? No, la respuesta era 'no'', se responde.
El futuro
Ahora solo tiene un puesto simbólico, como presidenta del Consell Nacional del PSC. Tras 'un año largo' de desconexión empezó a reengancharse. El 'divorcio' no le costó porque tiene 'muchos amigos fuera de la política' y porque la decisión de salir la tomó ella. Su trabajo ahora es ser consejera de Ebro Foods y de Sateliot.
Recomendaciones para entrar en política
A pesar de todo, llama la atención que recomendaría entrar en política porque da también 'satisfacciones'. 'Yo voté la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo. Para mucha gente eso fue una alegría inmensa y yo estuve ahí', recuerda. La política, para ella, debe servir para construir, no para destruir.