La exdiputada socialista y expresidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, reflexiona sobre su experiencia en la política. Después de cinco décadas dedicadas a la política, Batet ha sentido un desgaste personal importante. "Durante dos años no he podido ver las sesiones de control. Me dolía demasiado. Es todo tan feo... Hay tanta violencia verbal", afirma.
El desgaste de la política
Meritxell Batet, exdiputada socialista y expresidenta del Congreso de los Diputados, en una entrevista en Madrid. (Fuente: El Periódico Política)
Meritxell Batet, antes de la entrevista, en una calle del centro de Madrid, el pasado 24 de marzo. / José Luis Roca / EPC
Batet, barcelonesa de 53 años, ha vivido en primera línea el proceso de deshumanización de la política. Comenzó su carrera política en 1998, cuando Narcís Serra le propuso entrar en su equipo para hacerle informes y prepararle documentación para un libro sobre las Fuerzas Armadas. En 2004, se convirtió en diputada en el Congreso de los Diputados.
La política es "construir", "acercar posiciones" para Batet. Sin embargo, su experiencia le ha llevado a un desgaste personal importante. "La democracia es como Campanilla en Peter Pan. Si dejas de creer en ella, deja de existir. Tenemos que intentar que la gente se enganche", afirma.
La polarización y la violencia verbal
Meritxell Batet, antes de la entrevista, en una calle del centro de Madrid. (Fuente: El Periódico Política)
Meritxell, como presidenta del Congreso, abre la puerta noble del edificio a los ciudadanos, el 2 de diciembre de 2022, pocas jornadas antes del Día de la Constitución. / DAVID CASTRO / EPC
Como responsable de dirigir los debates en el hemiciclo, intentó que los diputados "se alejaran de la lógica amigo-enemigo". Pronunció varios discursos advirtiendo de que los enfrentamientos estaban poniendo en riesgo la confianza de la ciudadanía. También organizó un grupo de comidas con diputados jóvenes de varios partidos para mejorar el clima.
Batet cree que el PP es el principal partido responsable de la polarización en España. "El PP es el principal partido de la oposición y tiene un rol muy relevante y, por tanto, mucha responsabilidad en este asunto", comenta.
El impacto personal
Batet admite que le siguen "insultando por la calle". En ocasiones va con sus hijas mellizas, de 12 años. "Solo me pasa en Madrid. Ni en Ávila o Cádiz, por decir dos ciudades que visito", añade. Recuerda que, en 2017 y 2018, también fue increpada en Cataluña por independentistas.
El futuro de la política
Batet considera que para una persona como ella nunca se deja la política del todo. Defiende que todos los ciudadanos deberían dedicar unos años a "lo común, lo colectivo, a hacer mejor tu país". Ahora solo tiene un puesto simbólico, como presidenta del Consell Nacional del PSC.
Nuevos desafíos
Su trabajo ahora es ser consejera de Ebro Foods y de Sateliot, experta en nanosatélites. También está en los patronatos de fundaciones como Ortega-Marañón, Alternativas, el Museo Picasso, Avanza y Ship2B, de empresas emergentes.
Satisfacciones y desafíos
A pesar de todo, llama la atención que recomendaría entrar en política porque da también "satisfacciones", tanto si gobiernas como si estás en la oposición y logras que se incorpore una enmienda parlamentaria. "Yo voté la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo. Para mucha gente eso fue una alegría inmensa y yo estuve ahí", recuerda.
Conclusión
Batet se marcha con una convicción: la política debe servir para construir. Lo demás, la bronca, el insulto, la lógica de bloques, no solo desgasta a quien la ejerce, sino que erosiona el propio sistema que dice defender.