El escritor Vicente Ferrer ha publicado su primera novela, Despiece, en la que relata su experiencia como víctima de un profesor pederasta en un colegio privado de Valencia. La novela es un retrato de una época y una denuncia del sistema que falla a las personas que debe proteger. Ferrer decidió escribir sobre su experiencia después de más de dos décadas y tras cursar un Máster en Creación Literaria.
El dolor y la memoria
La narración tiene una voz en dos tiempos distintos: la del menor y la del hombre en el que se ha convertido. Ferrer explica que para él fue más difícil la parte adulta que la infantil, ya que los abusos ocurrieron en el colegio. La memoria pone literatura a absolutamente todo, comenta. Esto le liberó de la sensación de esclavitud que se había impuesto de relatar cómo había ocurrido exactamente.
La elaboración de la novela
El motor que puso en marcha la elaboración de estas memorias noveladas fue el Máster en Creación Literaria de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, dirigido por Jorge Carrión. Ferrer tenía que desarrollar un proyecto de novela y debía escoger entre narrar ese daño que llevaba dentro desde hacía tanto tiempo o hacer otra cosa diferente. Optó por lo primero porque si no lo hubiese sentido no como una mentira, pero sí como algo 'deshonesto'.
La importancia de la familia y los amigos
Ferrer grabó a sus padres y a su hermana para captar la esencia de lo que después serían sus personajes. Tras leer el libro, se han visto muy reflejados y les ha parecido muy entrañable porque les ha traído recuerdos. La vida no es solo ser una víctima, ni aun cuando estás en el peor de tus momentos.
Seis víctimas, de entre ocho y 12 años, de aquel profesor de gimnasia presentaron una denuncia. El juicio fue a puerta cerrada, así que solo declaró el docente, que fue condenado a 220 años de cárcel y se declaró insolvente. El colegio, privado y considerado uno de los mejores de Valencia, se escabulló y tampoco soltó ni una peseta.
La lucha por la justicia
Ferrer expone que está claro quién es el malo, pero también quería sacar a relucir el silencio que reinaba en los 90 acerca de muchos temas como los feminicidios, el colectivo LGTBIQ+ o los derechos de los niños. El libro de Cristina Rivera Garza, El verano de Liliana, habla de la falta de vocabulario, de léxico para poder describir lo que ocurre.
La importancia de hablar y denunciar
Ferrer sostiene que no sé hasta qué punto se puede impedir que una una agresión sexual no ocurra, lo que creo que donde sí se puede trabajar mucho es en que todo eso tenga un nombre, que no haya un silencio alrededor, que haya métodos para poder detectar esto de una forma mucho más rápida.
La relación con las víctimas
Ferrer sabe quiénes son los que denunciaron, pero no se ha puesto en contacto con ninguno. No quería que, bajo ningún concepto, se dudase acerca de sus intenciones, de si quería sacar provecho de ellos de alguna manera. Además, tampoco se sentía cómodo al llamar a la puerta de alguien que quizá no quisiera recordar un hecho traumático.
La terapia y el proceso de escritura
Antes de este libro, estuve en terapia, no podía haberlo escrito sin haber hecho este proceso, confiesa. Ya nos han desrrespetado tanto, ya nos han hecho tanto daño, que lo último que querría es que sintieras siquiera un atisbo de dolor por mi parte.
La condena y la impunidad
La condena, de más de 200 años, especificaba que podía acogerse al límite de 30 años de reclusión efectiva según el Código Penal de 1973. Y una vez en la calle, podría haber vuelto a dar clases seis años más tarde, al concluir su inhabilitación. En 2013, con el fin de la doctrina Parot y cuando el pederasta ya gozaba de tercer grado, su condena quedó extinguida.
La reflexión sobre la sociedad
Ferrer expone que está claro quién es el malo, pero también quería sacar a relucir el silencio que reinaba en los 90 acerca de muchos temas como los feminicidios, el colectivo LGTBIQ+ o los derechos de los niños.
La búsqueda de la justicia y la reparación
Él sabe que los organismos encargados de proteger a las personas, lo hagan. Soy una persona, como el Vicentín 'el empollón', que sigue las reglas, que cree en el sistema en general y que trato de ser justo y obviamente quiero que me traten con justicia.
La esperanza y la resiliencia
Pero cuando algo ocurre y ese sentimiento en el que se confía no responde, el sentimiento es de desamparo. Y como en esta novela ocurren otras cosas, decidió que si la justicia no va a estar ahí pueden estar mi familia, mis amigos, la industria editorial, las orientaciones lectoras.
La importancia de la literatura
Y cualquiera que quiera leer su historia. La literatura es una forma de poner el tema sobre la mesa y si alguno se quiere dirigir a él, puede hacerlo.
Conclusión
La novela de Vicente Ferrer es un testimonio de su experiencia como víctima de un profesor pederasta y una denuncia del sistema que falla a las personas que debe proteger.