En el corazón de Barcelona, junto a la plaza de España, se encuentran dos torres que evocan la arquitectura veneciana. Construidas entre 1927 y 1928, estas estructuras de 47 metros de altura fueron diseñadas por Ramon Reventós para señalar el acceso a la Exposición Internacional de 1929. Su diseño, inspirado en el campanario de la basílica de San Marcos, se caracteriza por su silueta vertical y remate superior.

Orígenes y diseño

Las torres de Barcelona toman como referencia el campanario de la basílica de San Marcos, conocido como Campanile di San Marco. Aunque no son una copia exacta, alcanzan 47 metros de altura y tienen una base cuadrada de 7,2 metros por lado. Su estructura se reconoce por un volumen vertical sencillo que sube limpio y acaba en una parte superior que cierra la forma.

Función y ubicación

Las torres se levantaron para guiar a los visitantes hacia el recinto de la Exposición Internacional. Durante el evento, cada torre tenía una función concreta: la torre oeste albergaba el control de accesos, mientras que la torre este disponía de un altavoz en la parte alta para emitir avisos. Su ubicación junto a la plaza de España las convirtió en el primer elemento visible al avanzar hacia Montjuïc.

Características y materiales

Las torres están construidas con ladrillo visto y una base de piedra artificial. En la parte superior, un templete recubierto de cobre completa la estructura. La elección de materiales responde a la idea inicial de construir estructuras temporales. A pesar de ello, la altura y la repetición de formas hacen que se vean desde distintos puntos de la zona.