La historia de Indra, una de las principales empresas de tecnologías de la información en España, está marcada por interferencias políticas, financieras y mediáticas. La reciente batalla por el control de la empresa es un ejemplo de ello. El 23 de noviembre de 2010, un incidente en la isla de Yeonpyeong, cerca de la costa de Corea del Norte, puso en marcha una cadena de eventos que involucró a Indra en un acuerdo con Hanwha, un gigante coreano de la industria de la defensa.
El origen de la batalla por Indra
La isla de Yeonpyeong, perteneciente a Corea del Sur, fue escenario de un ataque norcoreano en 2010. En respuesta, el ejército surcoreano utilizó un obús autopropulsado K9, diseñado por Hanwha. La empresa coreana ha vendido este sistema a varios países y llegó a un acuerdo para fabricarlo en Rumania. Ahora, se une a Indra para desarrollar sistemas innovadores de artillería autopropulsada en España.
El acuerdo entre Indra y Hanwha
El acuerdo entre Indra y Hanwha fue firmado por Ángel Escribano, presidente de Indra en ese momento. El contrato permite combinar la experiencia de Hanwha en artillería con la fortaleza industrial de Indra para ofrecer una solución fiable y orientada al futuro para las Fuerzas Armadas españolas. La estructura del K9 se construirá en la planta de El Tallerón en Gijón, adquirida por Indra el verano pasado.
La planta de El Tallerón
La planta de El Tallerón, con salida al mar Cantábrico, empezó a funcionar en los sesenta. Indra la adquirió por 3,5 millones de euros y prevé una fuerte inversión para adaptarla a su nuevo propósito: reconvertirla en uno de los ejes de la nueva industria de la defensa. La empresa cuenta con un 28% de participación pública a través de la SEPI.





