Mientras la guerra en Oriente Próximo altera los mercados energéticos y el bloqueo del Estrecho de Ormuz pone en relieve la vulnerabilidad del suministro global, China intensifica su apuesta por la energía verde. El país asiático ha lanzado un programa piloto para ampliar el uso industrial del hidrógeno verde, una estrategia clave para diversificar sus fuentes de energía y avanzar hacia un modelo de autosuficiencia.

La Estrategia de China para Reducir su Dependencia del Petróleo

China, que importa cerca del 70% del combustible que consume, busca reducir su dependencia del petróleo y gas importado. El 70% del petróleo que consume proviene del exterior, y alrededor de un 40% pasa por Ormuz. Para lograr este objetivo, China ha estado invirtiendo en proyectos de hidrógeno verde y energías renovables.

Proyectos de Hidrógeno Verde y Energías Renovables

El pasado lunes, el Ministerio de Industria y Tecnología anunció objetivos concretos: expandir el transporte público impulsado por hidrógeno y explorar la integración de este elemento en gasoductos y calderas industriales como fuente de calor renovable. China ya lidera la transición de su mercado automotriz hacia los vehículos eléctricos más rápido que cualquier otra gran economía importante.