En un hospital militar subterráneo ubicado a unos 10 kilómetros del frente de batalla en Ucrania, los médicos y enfermeros trabajan incansablemente para atender a los soldados heridos en combate. A pesar de los constantes ataques rusos, el personal sanitario se mantiene firme y continúa operando. El hospital, financiado por el empresario ucraniano Rinat Ajmétov, es uno de los varios centros fortificados bajo tierra donde se atienden a los soldados heridos.

El hospital militar subterráneo, un refugio seguro

El hospital es un lugar de alta seguridad, construido a prueba de bombas, con capacidad para realizar hasta cinco cirugías simultáneas. Su ubicación es imperceptible desde el aire, lo que dificulta su detección por parte de los drones rusos que sobrevuelan la zona. Los pacientes son trasladados desde el campo de batalla a través de una red de centros de estabilización y evacuación.

La labor del personal sanitario

El doctor Oleksandre Golovashenko, al mando del hospital, describe la situación: 'Las paredes tiemblan, pero seguimos operando. Hay constantes ataques, muchas veces muy cerca, pero nos sentimos seguros'. El personal sanitario trabaja en condiciones extremas, con los ataques rusos como una constante amenaza. A pesar de ello, mantienen su profesionalismo y dedicación a los pacientes.

La llegada de un nuevo paciente

Un soldado ucraniano, Mykola, herido en un ataque de misiles rusos, llega al hospital en una ambulancia. Los médicos lo atienden de inmediato, a pesar de que la situación es crítica. El paciente sufre heridas en el estómago, pierna y glúteo, y su estado es grave.