Hace años, una película mostraba un rebaño de ovejas que se despeñaba por un acantilado sin razón aparente. De manera similar, más de 200 ovejas reaccionaron en los Pirineos, posiblemente huyendo de un oso. Estos eventos reflejan el desengaño y la reacción ante la adversidad. En política, el desengaño puede llevar a la abstención o al fatalismo.
El Desengaño en la Política
La abstención puede ser una forma de protesta, pero en momentos de crisis, como la actual revolución de las derechas, es crucial participar. La revolución no es silenciosa ni pacífica; abarca el territorio de lo simbólico y utiliza los medios de comunicación de manera efectiva. En Andalucía, la Semana Santa se convirtió en un plató televisivo para promocionar al presidente Moreno Bonilla.
La Utilización de la Semana Santa como Plató Televisivo
La celebración religiosa fue utilizada para beneficio político, similar a como Queipo de Llano lo hizo en las cofradías sevillanas. El domingo de Resurrección, la corrida de toros fue presentada como un acto contra Pedro Sánchez, con la reaparición del rey emérito Juan Carlos. Esto muestra cómo se utiliza la simbología para influir en la opinión pública.
La Desactivación del Voto Progresista
Es crucial no dejar que el desengaño y la derrota ante la batalla cultural de la reacción debiliten la política progresista. La militancia y las expresiones mediáticas más burdas no pueden acabar con la política real. La batalla de la clase trabajadora demócrata contra la reacción es fundamental.





