La incertidumbre política en el golfo Pérsico está generando un clima de alerta en el sector turístico español. La constante volatilidad en los mercados, impulsada por los anuncios del presidente de EE. UU., Donald Trump, está manteniendo en vilo a los inversores y a los expertos en turismo. Mientras tanto, los primeros indicadores macroeconómicos muestran un repunte de la inflación, que en España se situó en el 3,3% en marzo.

Impacto en la economía

El aumento de la inflación puede llevar a una subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo en su próxima reunión. Si la guerra y sus consecuencias en el suministro de petróleo se mantienen, los precios seguirán al alza, afectando a la gasolina, los fertilizantes y la industria en general. El peor escenario es que el barril de crudo supere los 150 dólares de forma constante en los próximos meses.

La liberación de reservas en stock no será suficiente para paliar la reducción de la oferta. Si el precio del petróleo se mantiene por debajo de los 100 dólares, la situación podría ser más controlada. Sin embargo, la incertidumbre política y la posible escasez de petróleo están generando un clima de temor entre los inversores y los consumidores.

Efectos en el sector turístico

El sector turístico español está a la espera de ver cómo se desarrollarán los acontecimientos en el golfo Pérsico. Las reservas para Semana Santa ya estaban hechas, y solo la huelga del personal de tierra de los aeropuertos ha afectado a los pasajeros. Los niveles de ocupación en los hoteles y restaurantes pueden acabar siendo similares a los del año pasado, e incluso superarlos en algunas zonas.