Desde la época de Hegel, hemos vivido bajo el paradigma de la dialéctica, donde la tesis, antítesis y síntesis han sido las bases de nuestra comprensión del mundo. Sin embargo, en la sociedad contemporánea, esta dialéctica se ha convertido en polarización, lo que ha llevado a una profunda desesperanza en muchos ámbitos de la vida.
La polarización como hipérbole de la dialéctica
La polarización es la exacerbación de la dialéctica, donde dos posiciones opuestas se enfrentan sin encontrar un punto medio. Esto se refleja en nuestra vida cotidiana, donde padres e hijos, hombres y mujeres, urbanitas y neorurales, jefes y subordinados, se enfrentan en una lucha constante. El profesor Francesc Torralba, en su libro 'Anatomía de la esperanza', explora esta dicotomía y nos muestra que la esperanza no solo tiene un origen religioso o trascendente.
El populismo marxista y la desesperanza
El populismo marxista ha contribuido significativamente a la desesperanza en nuestras sociedades. Utilizando la estadística de manera conveniente, justifican sus ajustes de cuentas ideológicos. Un ejemplo claro es la cuestión de la vivienda, donde décadas de amargura izquierdista contra la construcción de viviendas han convertido este bien básico en un bien escaso y encarecido. La reducción de la densidad en las promociones inmobiliarias solo beneficia a los promotores, que pueden aumentar sus ganancias por unidad.
La impunidad y la amargura
La impunidad que hemos vivido desde la caída del muro de Berlín hasta la crisis financiera de 2008 ha llevado a una dinámica de amargura y desesperanza en la opinión pública. A pesar de las mejoras objetivas en los parámetros globales, muchas personas no sienten que su vida haya mejorado subjetivamente. La lucha contra la pobreza y la consecución de un lugar para vivir se han vuelto tareas casi imposibles.
La observación social y la desesperanza
Algunas prácticas relacionadas con la observación social, ya sea académica o periodística, también contribuyen a la desesperanza. Por ejemplo, el incremento de denuncias por violencia machista se interpreta como una regresión, cuando en realidad es un avance derivado del descenso del umbral de tolerancia por parte de las víctimas. Esto nos lleva a preguntarnos si estamos enfocando correctamente la lucha contra la desesperanza.
El nihilismo y la desesperanza contemporánea
El nihilismo, retratado magníficamente en 'El Grito' de Edvard Munch, ha impregnado la academia, la política y el periodismo contemporáneo. Esto nos hace pensar que el mundo es mucho peor ahora que cuando solo alimentábamos a 3.000 millones de personas. Sin embargo, hay muchos motivos para sentir esperanza, como el hecho de que ahora podemos alimentar a 7.000 millones de personas.
Conclusión
En conclusión, la desesperanza en la sociedad contemporánea es un problema complejo que requiere un análisis profundo. La polarización, el populismo marxista, la impunidad, la amargura y el nihilismo son algunos de los factores que contribuyen a esta sensación de desesperanza. Sin embargo, también hay motivos para sentir esperanza y trabajar hacia un futuro mejor.
¿Qué podemos hacer?
- Identificar a los desesperanzados y a los resentidos en nuestro entorno.
- Entender que la esperanza no solo tiene un origen religioso o trascendente.
- Trabajar hacia una sociedad más equitativa y justa.
- Fomentar la educación y la conciencia sobre los problemas que enfrentamos.
La esperanza como solución
La esperanza es la clave para superar la desesperanza. Debemos trabajar hacia una sociedad que fomente la esperanza y la optimismo. La educación, la conciencia y la acción son fundamentales para lograr este objetivo. Al trabajar juntos, podemos crear un futuro mejor para todos.
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Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
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