El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha iniciado una guerra contra Irán con el objetivo de acabar con el régimen de Teherán, según afirmó en un discurso. Esta guerra ha generado un impacto económico global, afectando no solo el precio del petróleo, sino también la producción de fertilizantes y alimentos. La comunidad internacional ha expresado su oposición a la guerra, que viola el Derecho internacional.
La estrategia de Trump y su impacto en la región
Trump ha intentado justificar la guerra argumentando que Irán estaba cerca de desarrollar armas nucleares, lo cual es falso. También ha hablado de poner fin al bloqueo del estrecho de Ormuz, causado por la guerra que él mismo comenzó. La semana pasada, exigió la rendición completa de Irán bajo la amenaza de destrucción total, afirmando que "vamos a devolverlos a la Edad de Piedra a la que pertenecen".
El impacto económico de la guerra
La interrupción del paso de buques gasísticos y de los que transportan urea por Ormuz puede afectar la producción de fertilizantes, comprometiendo las cosechas en verano y provocando una escalada de precios de los alimentos. Según la FAO, los precios globales de los fertilizantes podrían subir entre un 15% y un 20% en la primera mitad de 2026 si continúa la guerra.
La posición de los aliados europeos
Los gobiernos europeos se han opuesto a la guerra, admitiendo que es ilegal y va en contra de los intereses de Europa. El primer ministro británico, Boris Johnson, ha promovido una reunión de 35 países para examinar las opciones. España no participó en la reunión, lo que podría deberse a que no fue invitada o porque no quiso asistir.





