A pesar de las opiniones de los xenófobos, los mitos de la creación de diversas culturas comparten un mensaje común: la humanidad fue creada igual. La libertad es uno de los dones más valiosos, pero algunos defienden la autonomía individual mientras se oponen a sus efectos. La ansiedad por la pérdida de costumbres y la emergencia de nuevos valores y identidades líquidas puede llevar a la nostalgia por la uniformidad.

La fuente de la diversidad es la libertad

La libertad es la fuente de todas las diversidades. Sin embargo, muchos de los que defienden la autonomía individual se oponen a la diversidad y la inclusión. La ansiedad por la pérdida de costumbres y la emergencia de nuevos valores y identidades líquidas puede llevar a la nostalgia por la uniformidad. Los nostálgicos de la uniformidad parecen ignorar que la fuente de todas las diversidades es, precisamente, la libertad.

El sesgo de afinidad y la tendencia a la homogeneidad

El conocimiento humano tiende a resbalar por la pendiente de los sesgos. Uno de los más habituales es el de afinidad: más vale malo semejante que bueno por conocer. Numerosos estudios revelan que, si sentimos similitud con alguien, de forma inconsciente nos parecerá mejor persona. La misma ciudad o color de piel; orígenes, cualidades y trayectorias semejantes crean sigilosamente una predisposición favorable.

La importancia de la educación y la convivencia

La educación y la convivencia son clave para contrarrestar los sesgos y la desconfianza hacia lo desconocido. Los estudios prueban que las sociedades con un historial más largo de acogida y mestizajes suelen ser más abiertas. Con frecuencia, las comunidades de frontera se muestran más hospitalarias, porque comparten un largo pasado de convivencia. Familiarizarse con extranjeros favorece la mutua confianza, y no a la inversa.

La ciencia y la igualdad humana

La ciencia ha probado que pertenecemos a una única raza de individuos muy afines. La idea de raza carece de base evolutiva, “es una categoría creada y mantenida en lo social, histórico y político”. El concepto de las diferencias irreconciliables ha sido, durante siglos, una herramienta útil para azuzar bandos y alentar el odio.

El papel de los líderes y las redes sociales

Algunos líderes atizan el fuego del miedo y reviven el debate de la convivencia con los extranjeros. Afirman conocer lo que la ciudadanía quiere, cuando en realidad están intentando modelar sus percepciones. Las redes sociales no solo complacen, sino acentúan esos mismos prejuicios para cautivar la atención. Unos y otras rentabilizan el señuelo del odio, fuente de errores y horrores.

La convivencia y la inclusión

La convivencia y la inclusión son fundamentales para la sociedad. Cuanto más se relacionan propios y ajenos, iguales y distintos, más claramente emergen las semejanzas que nos unen. Y ahí, en el encuentro cotidiano, se tejen las alianzas de lo humano compartido. Los egipcios creían que la prole de los dioses nació de un par de estornudos; nosotros, los mortales, algo más líricos, fuimos lágrimas.

Conclusión

La libertad y la diversidad son fundamentales para la sociedad. La educación y la convivencia son clave para contrarrestar los sesgos y la desconfianza hacia lo desconocido. La ciencia ha probado que pertenecemos a una única raza de individuos muy afines. Es hora de dejar atrás la nostalgia por la uniformidad y abrazar la diversidad y la inclusión.

Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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