En la localidad sevillana de Coripe, una tradición centenaria del Domingo de Resurrección ha generado controversia este año al quemar un Judas con la cara del presidente ruso, Vladímir Putin, y fotos de su homólogo estadounidense, Donald Trump, y del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. La costumbre, que se remonta a décadas, consiste en 'linchar' a una figura simbólica considerada reprobable por los vecinos.

La tradición del Judas en Coripe

La identidad del Judas se mantiene en secreto, solo dos personas conocen quién será el elegido. La elaboración del muñeco corre a cargo de madres de alumnos de segundo de ESO del CEIP Iripo, que sortean entre ellas quiénes serán las responsables de confeccionar la figura. El protocolo para iniciar su recorrido también tiene su propia tradición, con la Policía Local acompañando a las madres al centro de salud del pueblo.

El mensaje detrás del Judas

El Judas de este año mostraba a un muñeco vestido con ropa militar, con dos grandes fotografías de Trump y Netanyahu prendidas en el pecho. Según Rosa María Carmona, portavoz de las madres, se ha querido simbolizar el hartazgo de la sociedad ante las guerras. Para tirotear al Judas, se cuentan con cazadores voluntarios que se inscriben días antes.

Polémica en torno a la quema del Judas