El 9 de agosto de 2020, un trágico accidente de tráfico en la carretera A-442, en Galicia, cambió la vida de Pilar Rosanes y su familia. Su hijo, Josep Boan, de 20 años, falleció cuando un vehículo invadió su carril mientras viajaba en moto. El conductor, Asier G. S., iba a 116 km/h en un tramo con velocidad máxima de 70 km/h. La justicia española condenó al acusado a dos años de prisión, pero no entró en la cárcel.
El dolor y la lucha por la justicia
Pilar Rosanes ha llevado su dolor a las redes sociales, compartiendo su historia y reclamando un endurecimiento de las penas por exceso de velocidad. Su lucha ha llegado al Congreso, donde se debate la proposición de Ley impulsada por el PSOE, conocida como 'Ley Boan'. La ley busca rebajar en 10 km las velocidades que se consideran delito en vías urbanas y carreteras.
La madre de Josep Boan relata que el juicio fue 'horroroso' y que el acusado no mostró arrepentimiento. Incluso se tatuó la velocidad a la que iba cuando mató a su hijo. Pilar Rosanes se ha convertido en experta sobre cómo castigan las legislaciones de otros países el exceso de velocidad. En Italia, por ejemplo, conllevaría una pena de prisión de 12 años mínimo.
La velocidad y la impunidad
El conductor del vehículo que mató a Josep Boan fue condenado por homicidio 'imprudente' grave, pero no entró en la cárcel. La jueza consideró que no había cometido una imprudencia grave, a pesar de que la pericial de la Guardia Civil establecía que iba a un mínimo de 116 km/h. Pilar Rosanes critica la justicia española por no considerar la gravedad del delito.





