En el municipio jiennense de Baños de la Encina se encuentra el yacimiento arqueológico de Peñalosa, un poblado de la Edad del Bronce que ha sido estudiado exhaustivamente desde los años ochenta. Este asentamiento, situado en un espolón de pizarra sobre el valle del río Rumblar, es un ejemplo destacado de la cultura del Argar y ofrece valiosa información sobre la vida cotidiana de sus habitantes hace cuatro milenios.

Un enclave estratégico en la Edad del Bronce

El yacimiento de Peñalosa se asienta en un lugar estratégico, con fuertes pendientes que ofrecían una defensa natural y potentes lienzos de muralla que complementaban esta protección. La construcción de la presa del Rumblar alteró el entorno original, pero el sitio mantiene una belleza evocadora que atrae a expertos y visitantes. El acceso al lugar se puede realizar a través de senderos o rutas en kayak.

Una cronología precisa

Peñalosa fue habitado durante aproximadamente cuatro siglos, desde el 1800 a.C. hasta el 1400 a.C., en plena Edad del Bronce. Representa una de las manifestaciones más septentrionales de la cultura del Argar, extendiendo su influencia hacia las tierras de Jaén. Las investigaciones sugieren que el asentamiento sufrió diversas fases de ocupación y reformas estructurales antes de su abandono definitivo.

Un diseño urbanístico ejemplar

El diseño urbanístico de Peñalosa es un ejemplo extraordinario de adaptación al terreno mediante el uso de terrazas artificiales escalonadas. Las viviendas, construidas con pizarra, barro y madera, se comunicaban entre sí a través de calles estrechas y pasillos que también servían para canalizar el agua de lluvia. El agua era recogida en una gran cisterna situada en la zona más baja del poblado.