En abril de 1920, Federico García Lorca, desde la Residencia de Estudiantes en Madrid, escribió una carta a su padre, Federico García Rodríguez, respondiendo a su petición de regresar a Granada para terminar sus estudios de Derecho. Lorca, con vehemencia y seriedad, expresó su determinación de seguir su camino artístico. 'Tu carta diciéndome que me vaya porque, si no, tú vienes por mí, me ha producido un gran disgusto y una gran inquietud', escribió.

La voz íntima de Lorca

La misiva, incluida en el epistolario 'No te olvides de escribir' (Akal), revela la 'voz más íntima y espontánea' del poeta. Lorca prometió a su padre que no volvería atrás en su camino artístico. 'Yo sé perfectamente lo que tú piensas (¡desgraciadamente!) Pero yo te digo y te prometo solemnemente, por lo muchísimo que te quiero, que cuando un hombre se coloca en su camino ni lobos ni perros deben hacer que vuelva atrás', afirmó.

Un diálogo familiar

El periodista cultural Víctor Fernández, autor de varios libros sobre Lorca, destacó que estas cartas 'nos ayudan a fijar la fotografía de la familia García Lorca'. Fernández señaló que Lorca 'es casi una estatua de mármol en una plaza, pero antes de ser leyenda fue persona'. Las cartas, más de 200 documentos, incluyen misivas a sus padres, hermanos y cuñado.

La relación con sus padres

Fernández detalló que el padre de Lorca quería que estudiara una carrera, mientras que su madre, Vicenta Lorca, se convirtió en su primera lectora y 'agente literaria'. En una carta de 1926, Lorca solicitó dinero para un sombrero de paja y una maquinita Gillette para afeitarse.