Javier Sartorius Milans del Bosch, un joven madrileño de familia aristocrática, dejó atrás una vida de lujo y éxito como tenista para encontrar la plenitud en la espiritualidad. A los 18 años, se trasladó a Los Ángeles para estudiar Administración de Empresas y desarrollar su carrera deportiva. Sin embargo, su vida tomó un giro inesperado cuando descubrió la espiritualidad.
El despertar espiritual
Javier Sartorius en el Santuario de Lord, con el templo de Sant Llorenç Morunys de fondo (Fuente: El Periódico)
Javier Sartorius durante su estancia en Estados Unidos / Solo Javier (Adauge)
Sartorius comenzó a seguir a un gurú hinduista, Paramahansa Yogananda, lo que lo llevó a meditar durante horas y ayudar a personas necesitadas. La miseria que veía en las calles de Venice Beach lo hizo reflexionar sobre su vida y buscar una mayor sencillez. Decidió dejar atrás su vida material y se marchó a Perú para trabajar como misionero en la cordillera de los Andes.
Javier Sartorius durante su estancia en Estados Unidos, donde estudió Administración de Empresas y destacó como tenista (Fuente: El Periódico)
Sartorius con un niño de Perú durante su etapa de misionero / Solo Javier (Adauge)
En Perú, Sartorius se entregó por completo a su nuevo propósito de ayudar a las comunidades más desfavorecidas. Según su hermano, Fernando Sartorius, "en los rostros de los niños pobres del Perú, aseguró haber visto a Dios". Su experiencia como misionero lo llevó a sufrir una conversión religiosa total y a reafirmar su voluntad de entregarse plenamente a Dios.
El camino hacia la vida monástica
Después de una estancia en el seminario de los Siervos de los Pobres de Toledo, Sartorius ingresó en el Santuario de la Mare de Déu de Lord, en Sant Llorenç de Morunys. Buscaba un lugar solitario donde dedicar su vida a la oración y al sacrificio. En este entorno natural, continuó sus estudios en Teología en catalán y se volcó en los trabajos de reconstrucción del santuario.
La vida en el santuario
Sartorius se adaptó rápidamente a la vida en el santuario, trabajando en los campos y cuidando un rebaño de cabras y ovejas. Su simpatía y amabilidad lo convirtieron en un referente para los visitantes. La comunidad religiosa destaca su voluntad de avanzar en su vida de oración y meditación de las Sagradas Escrituras.
Un legado de bondad
La muerte súbita de Sartorius en 2006, a los 44 años, puso fin a sus planes de recibir la Ordenación Sacerdotal. Sin embargo, su legado de bondad y autenticidad ha llevado a la promoción de su beatificación. La película documental Solo Javier, estrenada en 2025, narra su recorrido vital y espiritual.
El proceso de beatificación
El proceso de beatificación, iniciado por Norbert Miracle, rector del seminario donde estudiaba, sigue en marcha. Recientemente, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, dio un impulso significativo al entregar una copia de la película al papa Francisco.
Reflexión final
La historia de Javier Sartorius nos hace reflexionar sobre la importancia de encontrar la plenitud en la espiritualidad. Como él mismo dijo, "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?".