La élite económica mundial está redefiniendo su concepto de lujo, pasando de la adquisición de bienes suntuarios a la búsqueda de experiencias únicas e irrepetibles. Según Gonzalo Gimeno, consejero delegado de Elefant Travel, agencia especializada en viajes personalizados, los clientes más acaudalados buscan vivencias que les permitan crear recuerdos inolvidables.

La era de la exclusividad

Hace unos meses, Gimeno recibió un encargo de un empresario que deseaba planificar una ruta para dar la vuelta al mundo en cinco años, viajando un mes al año. El presupuesto era de un millón de euros por mes, sin contar aviones, ya que el cliente tenía uno propio. El itinerario debía basarse en el temario que sus hijos estudiaban en el colegio. Tras contactar con una educadora, Gimeno cumplió con el pedido.

Experiencias únicas

Los ultrarricos están priorizando experiencias como visitar las ruinas submarinas del Titanic, ver un partido de la NBA al lado de Rihanna o disfrutar de un vermú con alguien de la realeza. Según datos de The Economist, el índice de inversión en bienes de lujo subió un 70% entre 2015 y 2023, pero ha retrocedido un 6% desde entonces. Mientras tanto, los servicios de ultralujo han aumentado un 90% desde 2019.

La lógica de la exclusividad

Martha Lucía Pereira, agente inmobiliaria del barrio de Salamanca en Madrid, afirma que 'el lujo es exclusividad'. Los bienes más caros se deprecian cuando se sobreexponen, lo que ha llevado a una mayor demanda de experiencias únicas. Pereira ha comprobado empíricamente esta lógica en su sector, donde la demanda sigue disparada.