La política de mano dura del expresidente Donald Trump en la frontera entre EEUU y México ha llevado a un aumento en el tráfico de personas, convirtiendo este delito en una actividad más clandestina, peligrosa y costosa. Los migrantes venezolanos, como Juan, residente en Texas, se ven obligados a pagar hasta 20.000 dólares para cruzar la frontera de manera irregular.
El negocio del tráfico de personas se adapta a la represión migratoria
Un agente de policía mexicana durante un operativo en la frontera en Ciudad Juárez (Fuente: El Periódico)
Fotografía cedida por el Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS Texas) que muestra a los 23 inmigrantes indocumentados que fueron hallados la cabina de descanso de un camión durante una control de tráfico de la Operación Estrella Solitaria en el condado de La Salle en Texas (EE.UU.). / DPS Texas / EFE
La represión migratoria implementada por Trump ha obligado a las mafias de tráfico de personas a adaptar su negocio. Con más patrullas y tecnología de hipervigilancia en la frontera, los cruces deben ser más clandestinos y, por tanto, más peligrosos. Los traficantes de personas han aumentado sus precios debido a la mayor complejidad y riesgo del cruce.
En la década de los 2000, el costo de cruzar la frontera era de entre 1.000 y 3.000 dólares. Sin embargo, para 2017, cuando Trump llegó al poder, los precios habían aumentado a hasta 8.000 dólares. Actualmente, el costo asciende a entre 10.000 y 20.000 dólares. A pesar de los riesgos y los altos costos, muchos migrantes siguen intentando cruzar la frontera.
Los migrantes venezolanos, especialmente vulnerables
Los migrantes venezolanos son especialmente vulnerables debido a la situación política y económica en su país. La embajada venezolana en EEUU solo ofrece servicios consulares en la Embajada de Venezuela en Canadá o México, lo que obliga a los migrantes a buscar alternativas para renovar su documentación. Juan, por ejemplo, pagó a un pollero para que lo llevara a México y luego de vuelta a EEUU para renovar su documentación.
El costo de cruzar la frontera es alto: hasta 20.000 dólares.
Los riesgos son mayores debido a la represión migratoria y la tecnología de hipervigilancia.
Los migrantes venezolanos son especialmente vulnerables debido a la situación en su país.
La corrupción y la violencia, una realidad para los migrantes
La corrupción y la violencia son una realidad para los migrantes que cruzan la frontera. Los grupos de tráfico de personas deben dar rodeos mayores para evitar los controles, lo que aumenta el riesgo de corrupción y violencia. Los migrantes también deben pagar sobornos a los funcionarios corruptos que controlan los pasos fronterizos.
La directora de la organización Apoyo a Migrantes Venezolanos en México, Lizbeth Guerrero, afirma que "la sobrecarga del precio corresponde a la nueva tarifa del riesgo asumido". Los traficantes de personas están asumiendo un mayor riesgo al cruzar la frontera de manera clandestina, lo que justifica el aumento del precio.
La disuasión y la vulnerabilidad, una estrategia gubernamental
La disuasión y la vulnerabilidad son una estrategia gubernamental para reducir la migración irregular. Los vuelos de deportación llevan a los migrantes retornados a México a lugares remotos, lo que complica su reincidencia y regreso a casa en otros países. Las tensiones que se generan con la población local también son parte de la disuasión.
La investigadora de la Universidad de Texas en Rio Grande Valley, Guadalupe Correa-Cabrera, afirma que "la gente tiene miedo". Cruzar la frontera es más caro, más difícil y más letal. Sin embargo, la necesidad que empuja a cruzar no desaparece, y los migrantes seguirán intentándolo.
Conclusión
La política de mano dura en la frontera de EEUU ha llevado a un aumento en el tráfico de personas, convirtiendo este delito en una actividad más clandestina, peligrosa y costosa. Los migrantes venezolanos son especialmente vulnerables debido a la situación política y económica en su país. La corrupción y la violencia son una realidad para los migrantes que cruzan la frontera.
La disuasión y la vulnerabilidad son una estrategia gubernamental para reducir la migración irregular. Sin embargo, la necesidad que empuja a cruzar no desaparece, y los migrantes seguirán intentándolo.