El juicio contra Ábalos, Koldo y Aldama comienza en el Tribunal Supremo, acusado de corrupción en la compra de mascarillas durante la pandemia. La acusación gira en torno a contratos públicos y supuestos sobornos. El proceso penal ha sido cuestionado debido a la combinación de instrumentos procesales que han alterado su desarrollo normal.
El proceso penal y sus irregularidades
El juicio se deriva de una querella de la Fiscalía por la compra de mascarillas, que fue tramitada ante el Juzgado Central nº 2 de la Audiencia Nacional. Sin embargo, el Tribunal Supremo decidió investigar solo a Ábalos, como aforado, y no a todos los implicados. Esto ha generado un grave desajuste en el proceso, con dos tribunales investigando los mismos contratos.
La instrucción y el alcance del juicio
La instrucción del asunto ha sido acelerada y superficial, confiando en la palabra de Aldama. El Tribunal Supremo ha diseñado un artilugio para definir cuidadosamente el alcance objetivo y subjetivo del juicio. Se dispone a decidir si urdieron con directivos de ADIF la contratación en falso de la novia del ministro, pero no juzgará a los empresarios.
La corrupción y la política
La corrupción política y la relación entre el Tribunal Supremo y el gobierno han sido cuestionadas. La presidenta de la Asociación Profesional de la Magistratura ha manifestado su oposición al ministro de Justicia, lo que explica muchas cosas en este caso. El juicio se ha convertido en un tema político y no solo en un asunto judicial.





