Esta semana, dos juicios contra políticos del PP y el PSOE han acaparado la atención mediática. El primero, en la Audiencia Nacional, involucra a Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior de Rajoy, y a altos dirigentes de la policía, acusados de montar una trama para sustraer documentos a Luis Bárcenas, tesorero del PP. El segundo, en el Supremo, tiene como acusados a José Luis Ábalos, secretario de organización del PSOE, y a su asesor Koldo García, por cobrar comisiones en la compra de mascarillas durante la pandemia.
La trama de la corrupción política
El caso de Bárcenas es especialmente relevante, ya que se le descubrió una fortuna de 48,2 millones de euros en Suiza. El móvil era evitar que Bárcenas pudiera vengarse con pruebas que incriminaran a la cúpula del PP. Me cuesta creer que Jorge Fernández Díaz, al que traté cuando era el líder del PP catalán, montara el dispositivo del que se le acusa. Sin embargo, el juez García Castellón exculpó a Dolores de Cospedal, la secretaria general del PP.
Los comisionistas de la corrupción
Por otro lado, el caso de Ábalos y Koldo García es muy llamativo. Ábalos fue clave en las primarias socialistas de 2016 que ganó Pedro Sánchez, y estuvo muy próximo al presidente. Me parece inexplicable que un hombre de su posición se convirtiera en un comisionista de baja estofa. El PP dice que estamos ante el iceberg de la financiación ilegal del PSOE, pero es evidente que Bárcenas no pudo hacer su fortuna sino 'extrayéndola' de fondos 'extraños' que llegaban al PP.

