El sacerdote José Luis Galán fue condenado a ocho años de cárcel en 2021 por abusar sexualmente de una menor mientras era director espiritual en un colegio de Toledo. A pesar de la condena, la archidiócesis de Toledo sigue pagándole un sueldo mensual, argumentando que Galán es inocente. La condena fue ratificada por el Tribunal Supremo en mayo de 2024.
El caso de abuso sexual
Galán abusó de la menor entre 2011 y 2014, cuando ella tenía entre 16 y 19 años. La víctima denunció los hechos en 2017, lo que llevó a la apertura de un proceso canónico. Sin embargo, el tribunal eclesiástico de la Rota sentenció la inocencia del sacerdote. La archidiócesis de Toledo ha seguido pagándole un sueldo mensual a Galán desde que ingresó en prisión en julio de 2024.
La respuesta de la archidiócesis
El ecónomo diocesano del arzobispado de Toledo, Anastasio Gómez, explicó que la Iglesia no mantiene una relación laboral con sus sacerdotes, sino una relación sin carácter contractual. Sin embargo, admitió que Galán sigue recibiendo un pago mensual, que denomina 'asignación básica', para hacer frente a sus obligaciones económicas. La archidiócesis no ha aclarado a qué equivale esta asignación.
El impacto en la víctima
La víctima sufrió graves consecuencias físicas y psicológicas debido a los abusos, incluyendo anorexia nerviosa y varios intentos de suicidio. El Tribunal Supremo fijó una indemnización de 100.000 euros, una de las más altas impuestas a un sacerdote. La víctima había escrito una carta al Papa en 2017 denunciando los hechos y adjuntando una copia de la querella.





