Entre 2017 y 2023, el 10% más pobre de la población española experimentó un aumento del 50% en sus ingresos reales, según un informe del Instituto de Estudios Fiscales. Este crecimiento supera con creces el registrado por las rentas más altas, que solo aumentaron un 5% en el mismo periodo. La crisis inflacionaria y las políticas públicas implementadas durante ese tiempo han tenido un impacto significativo en la distribución de la renta en España.

Un cambio de tendencia en la distribución de la renta

La capacidad económica de las familias españolas creció por encima de la inflación entre 2017 y 2023. Sin embargo, al analizar la evolución por perfiles de renta, se observa que el crecimiento fue desigual. Los hogares con menos recursos y los de nivel medio incrementaron su poder adquisitivo en mayor medida que los de más capacidad económica.

El papel de las políticas públicas

Las prestaciones sociales, el salario mínimo interprofesional y la revalorización de las pensiones fueron clave para mejorar la situación de los hogares con menos ingresos. El ingreso mínimo vital también tuvo un impacto directo en los grupos de población más pobres. En el ámbito fiscal, varias reformas en el IRPF ayudaron a mejorar la situación de los contribuyentes con menores ingresos.

Un crecimiento asimétrico

El resultado de estas medidas es un crecimiento claramente asimétrico. Mientras que el grupo con menor nivel de ingresos experimentó un aumento de su renta de aproximadamente el 50%, en el grupo más alto el incremento apenas superó el 5%. La distancia entre los extremos de la distribución se ha reducido de forma apreciable.