La empresa estatal PetroChina ha recuperado temporalmente el título de compañía más valiosa de China, superando a bancos estatales, con un valor de 300.000 millones de dólares. Esto se debe a la creciente importancia de la seguridad petrolera en un contexto de tensiones globales, como la guerra con Irán. Mientras tanto, su competidora Sinopec lucha por mantener su valor.

La seguridad petrolera en el foco

PetroChina anunció una caída del 4,5% en su beneficio neto, hasta 157.000 millones de yuanes (22.800 millones de dólares) en 2025. A pesar de esto, sus acciones subieron más del 25% en la primera semana de la crisis iraní. Los inversores valoran su papel en la seguridad energética de China, que importa el 70% de su crudo. La producción nacional de PetroChina ofrece un colchón fundamental en caso de interrupciones en los flujos mundiales.

Desafíos en la transición energética

Sinopec, por otro lado, enfrenta desafíos en su transición energética. A medida que aumenta la adopción de vehículos eléctricos, Pekín ha presionado a su mayor refinería para que reduzca la producción de gasolina y diésel y aumente la de productos químicos industriales. La empresa ha invertido fuertemente en plantas de conversión, pero su unidad química genera pérdidas significativas. La semana pasada, Sinopec registró su cuarto descenso anual consecutivo en el beneficio neto.

Estrategias divergentes

Entre los esfuerzos de PetroChina y Sinopec se observan estrategias divergentes. Mientras PetroChina se enfoca en la seguridad petrolera, Sinopec busca adaptarse a la transición energética. Algunos de los productos químicos producidos por Sinopec incluyen: