La ciudad santa de Kerbala, en Irak, ha visto una drástica reducción en el número de peregrinos que visitan el mausoleo del imán Husein, hijo del cuarto califa Ali y primo del profeta Mahoma. La ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado un impacto significativo en este turismo religioso, que es un motor económico clave para la región.
La peregrinación chií es un evento fundamental para la comunidad musulmana chií, que representa alrededor del 10-15% de los 2.000 millones de musulmanes en todo el mundo. El mausoleo de Husein en Kerbala es uno de los principales destinos de peregrinación chií en el mundo, y más de 20 millones de fieles visitaban anualmente este lugar.
El impacto de la guerra en el turismo religioso
La guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron hace más de un mes contra Irán ha impactado significativamente en el turismo religioso en Irak. El espacio aéreo cerrado y el fuego cruzado de misiles y drones han reducido drásticamente el número de peregrinos que visitan Kerbala.
Las mujeres mayores avanzan con determinación por las colas de seguridad, mientras que las ancianas marcan el paso al grito de consignas religiosas. Sin embargo, la afluencia de peregrinos ha disminuido significativamente, y solo decenas de personas se atreven a desafiar a las bombas para rezar en este sagrado lugar.
La economía local se ve afectada
El turismo religioso genera ingresos de alrededor de 5.000 millones de euros anuales, lo que lo convierte en uno de los sectores económicos más importantes de Irak. La llegada de peregrinos genera más del 60% del empleo local en Kerbala y la vecina Nayaf, con decenas de miles de personas trabajando en hoteles, transporte, restaurantes o tiendas de souvenirs.





